Aníbal Gotelli (Presidente del IpeBA - Instituto para Pensar Buenos Aires) |
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| La C.C. (Coalición Cuco): Arca de la Dignidad o Neurosis Apocalíptica |
| Por Aníbal Gotelli (Presidente del IpeBA - Instituto para Pensar Buenos Aires) |
Han pedido todo y lo han hecho todo el tiempo.
Han pedido todo lo que no le han dado y se han quejado.
Ahora que el gobierno nacional ha aceptado la propuesta y establecido la asignación universal por hijo (por la que tanto pegaron y bogaron), tampoco les gusta y también se quejan.
Las chicas y los muchachos de la Coalición Cuco han tratado de asustarnos con todo.
Nos han prometido de todo. Tsunamis, partos secos, dolores de crecimiento, contratos morales, refundaciones, valijas vengadoras, huracanes y todas las plagas de Egipto: sangre en el agua, ranas, moscas, piojos, ulceras, granizo, langostas y hasta la muerte de todos nuestros primogénitos que se dediquen a la Política.
Y a la promesa de plagas y sufrimientos, le sumaron a su estilo de hacer política el arte de denunciar compulsivamente sin pruebas y de crear y descrear partidos y coaliciones según los caprichos y la inestabilidad del carácter de sus líderes.
¡Así no se hace Política mis queridos chantócratas apocalípticos!.
No se puede asustar permanentemente a la gente.
No se puede sostener que la ética y la moral están con uno y con los que piensan como uno y la inmoralidad y la falta de ética residen en los que están en la vereda de enfrente.
No se puede denunciar sin pruebas.
No se puede ensuciar alegremente.
No se puede hacer paralelismos forzados entre genocidas o dictadores sangrientos y funcionarios o mandatarios legítimamente elegidos por su pueblo y que se mueven dentro de los marcos legales y constitucionales correspondientes.
Me parece que en los chantócratas apocalípticos de la Coalición Cuco existe una especie de pulsión fanática que viene, claro está, de la matriz mística, megalómana y mesiánica de su Santa fundadora; la cual –cada vez que parece tener una convulsión visionaria- se pone a escribir parábolas en las que anuncia cataclismos y en las cuales los malos perecen y los buenos renacen purificados por obra y gracia de algún proceso de redención inventado, reglamentado y supervisado por ella misma.
Pero los malos que perecen no pueden ser los que no piensan como uno, ni los purificados pueden ser únicamente los que están con uno. Los malos pueden ser malos aunque estén con uno, y los buenos pueden ser buenos aunque estén en contra de uno.
De hecho, los líderes de la chantocracia apocalíptica están arrastrando hacia dentro de su “arca de la dignidad” a muchas personas bien intencionadas que se encuentran válidamente en la búsqueda de lo mejor para ellos y sus semejantes. Me consta que hay todavía muchos engañados adentro de esa corriente que tienen buenas intenciones.
Sin embargo, hay muchos otros que están dentro del “arca de la dignidad”, sobre todo en la cúpula, disfrazados de corderos. Sin embargo, son otro tipo de animal bastante distinto: son gorilas.
El “Arca de la Dignidad” que timonea la santa capitana de la Coalición Cuco está llena de gorilas.
No nos dejemos engañar por las metáforas efectistas y mágicamente seductoras de la Santa fundadora de la Coalición Cuco. Su abuso de la metáfora esconde una evidente oscuridad conceptual que nunca es inocente y que se encuentra plagada de imágenes multívocas y ambiguas, lo suficiente como para dar un viraje de timón y rumbear el “arca de la dignidad”, de acuerdo como sopla el viento y hacia un puerto con más y nuevos pasajeros crédulos o incautos.
No fue hace mucho cuando la Santa fundadora era de centro izquierda, y ahora es de centro derecha. Quizás más de derecha que de centro, por cierto.
No fue hace mucho cuando la Santa fundadora declaró ante quienes quisieran oírla que todo acuerdo con Macri era imposible porque representaba un “límite moral infranqueable”. Sin embargo, luego sus diputados terminaron votando todas las iniciativas de Macri, casi a libro cerrado.
No hace falta firmar un acuerdo en papel para mostrar comunión de ideas o coincidencia de objetivos. Basta con levantar la mano en un recinto para hacer el caldo gordo a quien quiera cocinar un proyecto. Levantar la mano significa asentimiento, y cada vez que levantaron la mano, los legisladores porteños de la Coalición Cuco demostraron toda su contextura gorila y todo su desprecio por el peronismo, el progresismo, el socialismo y todas las fuerzas populares en general.
No puede ponerse un candidato a vicejefe de gobierno en una fórmula y después, ante la pérdida, hacer como que no se conoce al candidato a jefe de gobierno, tal como lo hizo la Santa fundadora con el señor Telerman. Eso no es de “persona ética”, ni de “contratista moral”. Eso no se hace. Así no se hace Política.
No se hace Política agitando los fantasmas de la clase media, ni buscando referentes de la aristocracia o de la falsa anti-ideología de la anti-política para hacer Política. Es feo. Habla mal de usted y de su cúpula, mi querida señora.
No se hace Política engañando a quienes nos siguen, diciendo que somos referentes morales y que todos los que no están con nosotros son inmorales.
No se hace Política diciendo que los extranjeros tienen razón si hablan mal de un presidente argentino. Eso es traición a la patria, mi querida señora.
No se hace Política oponiéndose a todo y denunciándolo todo, y si es necesario sin pruebas, para ganarse una nota en un diario o en televisión.
Eso no es Política, es puro Marketing opositor. Es chantocracia pura.
No se hace Política basando las acciones políticas en el ombligo del líder, en los humores del líder o en los amores o desamores del líder. La pobre Ocaña no puede ser un día la maravillosa, empeñosa, trabajadora y fiel “hormiguita viajera” y al otro día convertirse en una abominable y despreciable enemiga, sólo porque no piensa como uno o porque considera que existe un proyecto mejor al de uno.
No se hace Política ni se construye un partido echando permanentemente a los que disienten con uno. La acción política debe bascular en forma permanente entre acuerdos y disensos, ya que sólo eso permite llegar a soluciones mejoradoras y a propuestas de mayoría.
No se hace Política, mi querida señora, denunciando en el enemigo aquello que usted misma padece. Usted habla, mi querida señora, de mesianismo, de personalismo y de autocracia y lo hace, a través de premoniciones mesiánicas, todas inobjetables, so pena de ser expulsado de la Coalición y con el único sustento de su propia voluntad denunciadora.
¿Consulta usted al plenario de la Coalición cada vez que quiere señalar como delincuente a un fulano cualquiera que no piensa igual que usted?.
¿Sabe usted, mi querida señora, si todos los afiliados a la Coalición piensan como usted sobre determinado asunto o sobre, por ejemplo, las denuncias que usted hace sin pruebas todo el tiempo, sobre todos y contra todos?.
¿Sabe usted si sus afiliados están dispuestos a pasar el papelón que usted misma les provoca cada vez que una denuncia suya se diluye por causa de falta de elementos probatorios?.
Así no se hace Política, mi querida señora.
Así no se hace Política mis queridos amigos de la Coalición Cuco.
Así no se hace Política, así sólo se hace el ridículo.
Y como dijo Perón, del ridículo es del único lugar del que no se vuelve.
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